INTESTINO SEGUNDO CEREBRO DEL HUMANO

INTESTINO SEGUNDO CEREBRO DEL HUMANO

 

• 1) – LA INTELIGENCIA HUMANA SE EJERCE MUY A MENUDO SOBRE EL MODO DE LA BAJA-MENTE, ES DECIR DE LO PARTICULAR, DE LO LOCAL, DE LO INMEDIATO Y DE LO PRAGMÁTICO.-
No tiene nada más que una visión parcial y parcial de las cosas.
En medicina, ello es evidente.
Nunca para curar, hemos visto tantos remedios (milagrosos), pero nunca hemos tenido tantos enfermos incurables y degenerados.
En materia de Gastro-enterología (objeto de este cuaderno), nunca se han vendido drogas, superiormente eficaces, para calmar, ralentizar o excitar los intestinos, pero nunca, han existido tantos diarreicos, colicosos y estreñidos.

• 2) – TODA ENFERMEDAD TIENE TRES ASPECTOS.-
Para comprender el fallo de la ciencia médica actual, hay que saber que la enfermedad se produce lentamente y que antes de estar instalada pasa por fases sucesivas.
Nosotros lo Bioterapeuta, clasificamos las enfermedades en tres grupos:
a) – Los trastornos ligeros de alarma (alergias).
b) – Los trastornos reaccionales de auto-defensa (que se expresan sobre el modo de la eliminación emuntorial).
c) – Las enfermedades profundas, bien constituidas que denominamos “auténticas” (degenerativas, gravemente lesionales y muy a menudo irreversibles).

El 80% de las enfermedades (las que pertenecen a los dos primeros grupos) son pseudo-enfermedades.
No se curan a la manera alopática mediante represiones sintomáticas (o locales), sino mediante profundos drenajes internos (método naturopático).
El error está en tomar una migraña, un insomnio, una rinitis, un eczema, un punto de artritis, una ligera bronquitis, etc… como enfermedades en sí, mientras estas manifestaciones son signos de alarma o actividades de auto-defensa.
La lucha ciega local, represiva, exterior, contra estas “manifestaciones” sólo puede conducir a fracasos, porque no se comprende su naturaleza.
Por ejemplo, cada vez que un emuntorio se embala (erupción cutánea, fiebre, diarrea profusa, expectoración brutal, orina cargada, etc…), nuestra única prisa está en subyugar los efectos, cauterizando las mucosas o haciendo caer la energía nerviosa.

Nunca, pedimos la razón de estas manifestaciones.
Sin embargo, son queridas por el organismo, son útiles, apuntan hacia desembarazar el medio de las sobrecargas metabólicas (engrudos y cristales) que ponen en peligro la vida celular.
Corresponden a una función inteligente de auto-defensa orgánica (eliminación) y el HECHO DE PARALIZAR ESTA DEFENSA COMPROMETE EL FUTURO DEL ENFERMO.
Es así como ignoramos todo el arte del “desestreñimiento” que confundimos tontamente con la exoneración intestinal.
Y siete o diez años de estudios sobre los bancos de la facultad no nos dan ningún privilegio al respecto.
Lo mismo que patalear no es nadar, que derrengarse no es ejercitarse, que sobrealimentarse no es alimentarse, lo mismo purgarse no es “desestreñirse”.

• 3) – EL ESTREÑIMIENTO ES UN TRASTORNO REACCIONAL A NIVEL DEL EMUNTORIO INTESTINAL
No es una enfermedad en sí.
Igual que la diarrea, el estreñimiento es un acto inteligente de la auto-defensa.
Mientras que el sujeto dilatado (sanguíneo-pletórico) se defiende contra el exceso y la mala calidad del alimento por la diarrea, el sujeto retractado (neuro-artrítico) va a usar el estreñimiento con el mismo fin.
Acusamos al intestino grueso, estreñido, de pereza, mientras que ese órgano se organiza según las reservas “neuro-endocrinas” disponibles y del temperamento del sujeto.
Solo el estreñido no sabe lo que hace continuando sus errores de comportamiento. El intestino grueso, por otra parte, se lo hace saber claramente al interesado reduciendo su apetito y retardando la exoneración fecal.
No se puede ser más explícito.
Si el estreñido fuera tan inteligente como su intestino, dejaría de comer durante un cierto tiempo y elegiría mejor sus alimentos.
Cuando un asno, subiendo una cuesta pesadamente cargado, se detiene para soplar, no es él el responsable de su fatiga sino su propietario.
Lo mismo para el intestino sobrecargado.
Si uno u otro se detiene, es que ya no pueden más.
Más vale descargar la bestia (no comer más para el intestino) que usar el látigo (o la purga).

El asno en esta historia no es el intestino sino el paciente.
Deseamos el “garrote” (la purga) para poder continuar nuestros errores de vida (alimentación malsana). Rehusamos descargar la bestia que somos, PREFIRIENDO AHONDAR EN NUESTROS VICIOS Y EN NUESTRAS FALSAS NECESIDADES ANTES QUE REGENERAR MEDIANTE LA HIGIENE VITAL Y LA DISCIPLINA QUE ELLO SUPONE.

• 4) – LA CURACIÓN MEDICA DERIVA DEL “BRICOLAJE”, LA AUTO-CURACIÓN, SOLA, ASEGURA LA REPARACIÓN DEL MOTOR ORGÁNICO.
A nivel de los signos de alarma y de los trastornos reaccionales, el arte está en comprender la naturaleza de las sobrecargas metabólicas que agobian a nuestros órganos, saturan nuestros líquidos, desajustan nuestras funciones y a la larga, si no se tiene cuidado, acaban por crear lesiones locales irreversibles (enfermedades auténticas).
La reforma a ese nivel, no es terapéutica sino higiénica.
No reposa sobre la medicación, sino sobre las prácticas conformes a la fisiología.
Constituyen lo que denominamos la reeducación, que desemboca sobre la auto-curación. La reeducación es una reforma interior, que rehace en sentido inverso el camino del mal (que procede igualmente del interior).
Nunca existe auto-curación por una acción querida desde el exterior.
No existe ningún remedio válido, sabio o empírico, todos son falsos, a pesar de sus eficacias (inútiles y además peligrosas).
Las purgas y los laxantes no pueden curar a un estreñido.
No nos volvemos estreñidos por falta de estos remedios.
Entonces, no es lo que el cuerpo reclama.
La manía de los remedios es la locura de los hombres.
Sin embargo, tenemos que decir que en la enfermedad auténtica (francamente constituida en el 3º grado) las medicaciones presentan una cierta utilidad. Y sería tonto rechazarlos.
Cuando la fuerza vital es desfalleciente, ayudan al enfermo a sobrevivir.
No curan, pero alivian.
A ese nivel de la morbidez (20% de los casos), la quimioterapia es válida. Es su lugar.
Sin embargo, cada vez que la fuerza vital está presente, es decir en el 80% de los casos, es a ella a quien hay que invocar y no a la medicina de los hombres.

En el contexto de la “enfermedad de auto-defensa”, Hipócrates escribió:
“Disponemos de un médico que está en nosotros, ese médico puede todo y sabe todo lo que debe hacer “.
Entonces, a nivel de los trastornos reaccionales y particularmente del estreñimiento, nada de éxito válido sin reforma de vida.
Todo éxito fuera de esta vía no es más que aparente y a la larga, se suelda con un fracaso (recaída).
Diremos incluso que es una estafa porque el paciente, creyéndose curado, profundiza de nuevo en sus errores y compromete irremediablemente su futuro.

Se dice tontamente que sólo cuenta el resultado.
No, se mide siempre según los medios empleados.

Las falsas curaciones engendran recaídas, transferencias mórbidas (centrípetas) y enfermedades profundas degenerativas (iatrógenas y teratógenas).
Parálisis, leucemia, locura, cáncer, etc…, resultan nueve veces de cada diez de este género de mala medicina anti-sintomática y tóxica.
a) – Una mujer estreñida y mal curada durante años, puede producirse una mastitis, la cual mal tratada igualmente puede degenerar en un cáncer.
b) – Hemos conocido a un individuo cuyos intestinos debido a la medicación, ya no podían soportar nada más que las manzanas crudas peladas.
Por otra parte, lo hemos salvado de una muerte cercana mientras había sido abandonado por el cuerpo médico.
Nos recordaba esos pollos de cría, forzados a base de sulfamidas y que; vendidos a los 3 meses, serían incapaces de vivir más tiempo porque sus intestinos están literalmente quemados.
c) – Una mujer nos escribió una vez: “Era estreñida y tenía pérdidas.
El ginecólogo no quería oír hablar de mi estreñimiento.
Entonces, cauterizó sin escrúpulos y eficazmente mi mucosa vaginal.
Mis pérdidas desaparecieron pero mi estreñimiento empeoró. Tuve dolores terribles en los riñones, como cuando se da a a luz. Una mañana, mis pérdidas reaparecieron y mi estado de salud mejoró.
Desde entonces, he aprendido a cuidar inteligentemente mi estreñimiento sin medicación y solamente reeducando mis intestinos.
A la vez mi mucosa vaginal ya no ha fluido más.

Estoy sorprendida de constatar que la alimentación, la relajación y la musculación hicieron más que la medicación y me evitaron la operación “inevitable” de la cual me hablaban los especialistas”.

Dedico estas palabras a mis 22.000 pacientes que acudieron a mi consulta con distintos diagnósticos y que encontraron un bienestar aplicando mis consejos.
“Vencer una enfermedad, es reeducar al enfermo.
Quien ataca de frente al mal local y desde el exterior no ha comprendido nada de la naturaleza de los organismos vivos.
Nadie ha “curado” nunca un estreñimiento con plantas, sales, aceites o cualquier otro remedio.
No se hace más que aliviar, pero todo estreñido puede auto-curarse reformando su modo de vida, todo el secreto está en ello”. Michel.Stéphan. ®
“El hombre conocerá amargas desilusiones tanto tiempo como se empeñe en querer obtener el dinero sin el trabajo, la ciencia sin el conocimiento, el poder sin el amor y la salud sin la higiene”. Pierre Valentin Marchesseau. ®
La superficialidad de nuestro intelecto, hace la vanidad de todas nuestras empresas; tanto en política como en medicina. Michel Stéphan® 1986©

d) – El Dr. Pierre Chevillet que para curar su intestino, siguió nuestros consejos, nos escribió un día: “tenéis razón, no creáis a mis colegas, los gastroenterólogos y sobre todo a los que se hacen cómplices de los químicos.
Por otra parte, mueren de los mismos males que pretenden curar en los demás.
En una palabra, se tratan tan mal como tratan a sus clientes (en ello, son sinceros).
Si actuaran de otra forma, es decir curándose bien y curando mal a los demás, serían asesinos (lo cual no lo son de todas formas).
Se matan, en efecto, con la misma buena fe que matan a los demás (es su cargo).
Sin embargo, si curaran a los demás sin poder curarse ellos mismos, serían idiotas (ello tampoco se concibe).
MORALIDAD – Es la medicina que usan la que es mala, hay que dejar de creer en ella y buscar por otra parte, como lo hacéis vosotros.

e) – Hemos conocido también a muchos más gastroenterólogos estreñidos. Uno de ellos, desengañado, tenía por lema: “se nace estreñido, no se vuelve uno estreñido y cuando se es, es por la vida”.
Otro, más amargo, nos confiaba: “Todo lo que he conseguido hacer para vencer mi estreñimiento, ha sido convertirme en perfecto… colicoso”.
Entre tanto, había hecho una fortuna curando el estreñimiento de otros.
El método para remontar los órganos digestivos estirados o descendidos es el de G. Knapp, que consiste, partiendo del reglaje alimentario previsto, en sólo comer a la noche y luego ir a la cama para un periodo de 12 horas (mínimo).
Al despertarse, masajes vibratorios (que tonifican) y masajes farádicos (que musculizan), luego gimnasia abdominal (sobre plano inclinado: cabeza más baja que los pies) son los cuidados complementarios.
Se puede esperar remontar los órganos 1 Cm al mes.
Las “hernias” se tratan, sin operación, de la misma forma.
5) – LOS TRATAMIENTOS “ILUSORIOS” DL ESTREÑIMIENTO SON TODOS LOS QUE SON A BASE DE REMEDIOS ESPECIFICOS.-

A pesar de la buena voluntad de los practicantes, los “estreñidos”, curados de esta manera, se cuentan con los dedos de la mano. Ciertamente, se va al baño todos los días, pero se sigue siendo estreñido toda la vida.
Hemos leído un libro muy edificante a este respecto. Era titulado: “Mil y una recetas contra el estreñimiento”. No era “un cuento de las mil y una noches”, pero casi.
Este libro es el reflejo exacto de nuestra baja-mente. Es una recopilación de todos los pequeños trucos para arreglar a un estreñido. En él se reproducen en fila india todas las recetas conocidas: cataplasma de arcilla, polen, arraclán, cloruro de magnesio, sulfato de sosa, vaso de agua en ayunas, acupuntura, pan completo, leche, aceite de ricino, etc…
“A cada cual le toca encontrar en él lo que le convenga”, como dice el autor.
Es un libro que se venderá y enriquecerá al editarse, pero seguirá habiendo siempre los mismos estreñidos.
Para nosotros, purgante y laxante sólo tienen interés en caso de urgencia. Hay que saber usarlos y luego aprender a pasarse sin ellos.
Todos los estreñidos pueden confiar en nosotros.
No les equivocaremos y salvarán su intestino.
El hombre feliz es el que tiene el vientre libre.
“La mayor felicidad de la vida, está en satisfacer plenamente y todas las mañanas las más grosera de nuestras necesidades” (D’ Alembert).
Estreñidos, esta felicidad está a vuestro alcance.

Leyendo estas palabras, aprenderéis a desestreñiros por la única manera razonable: la de la reeducación intestinal.

La ruta es larga, pero segura.
A vosotros os toca seguirla, sin alejaros de ella.
A mí, me salvo de un diagnostico de 15 a 18 meses de vida en 1995.

“El drama del estreñimiento se desarrolla en 4 actos.
Si el último ocurre en el colon, los otros se sitúan en el intestino delgado, el estómago y el primero en la boca”.M.S.1986®

CAPITULO PRIMERO GÉNESIS DEL ESTREÑIMIENTO
“Ir al baño dos veces por semana, continuando comiendo 3 veces al día, es un verdadero “suicidio” por auto-intoxicación “.M.S® 1986
• 1) – ¡ES NUESTRA CULPA SI SOMOS ESTREÑIDOS!
El estreñimiento, como todos los otros trastornos de alarma o reaccionales (80% de las “pseudo-enfermedades” que nos afectan) es únicamente el hecho de nuestros errores de comportamiento (en función de nuestro temperamento).
Estos errores son tres.
Llevan sobre la alimentación, la enervación y el sedentarismo.
Hablaremos más adelante de estos errores y los explicaremos.
Por ahora, sepamos que conducen al estreñimiento por un doble mecanismo: desecación de las secreciones (de las diversas glándulas digestivas) e insuficiencia de las contracciones (de las mucosas lisas y estriadas).
• 2) – EL COLON: LUGAR ANATÓMICO DEL ESTREÑIMIENTO
Tratando sobre el anatómico-fisiológico del tubo digestivo en general y nos limitaremos a describir el del intestino grueso (o colon).
El colon es el órgano que termina el aparato digestivo.
Es un tubo voluminoso de 5 Cm de diámetro y relativamente corto (1,50 m). Dibuja un cuadro alrededor del intestino delgado (abdomen).
a) – El colon ascendente (derecho) recibe en su base (intestino ciego) la desembocadura del intestino delgado.
A ese nivel existe una válvula (llamada de “Bauhin” o “barrera de las boticas” o válvula ileocecal) que impide el reflujo de las materias hacia el intestino delgado.
Sobre el fondo del intestino ciego se implanta el apéndice vermicular (glándula endocrina útil contrariamente a la opinión adquirida).
b) – El colon transverso, comparable a una guirnalda, está suspendido solamente en el ángulo izquierdo por ligamentos, lo cual hace que a menudo su horizontalidad sea defectuosa (ptosis).
c) – El colon descendente (izquierda) desemboca en el sigmoideo (parte en forma de S) que comunica con el recto (ampolla rectal), terminada por el ano (músculo).
Estos tres últimos órganos son los “exoneradores”.
El sistema funciona de la forma siguiente: el sigmoideo se rellena de materias fecales y se re-endereza (perdiendo su forma), luego desciende a la ampolla rectal como un pistón en un cuerpo de bomba.
La necesidad de ir al baño se siente en ese preciso momento.
El músculo del ano se relaja, la transversa se contrae y la expulsión de las materias se opera.
Es el acto de la defecación.

• 3) – FISIOLOGÍA DEL INTESTINO GRUESO
El colon es la alcantarilla del tubo digestivo. Colecta los deshechos y residuos de la digestión y toda la bilis proveniente del emuntorio hepático (1 litro cada 24 horas).
Consideramos, en Biomedicina que este conjunto (hígado, vesícula biliar, intestino delgado y colon) constituye uno de los 4 grandes emuntorios del organismo, con la piel, los pulmones (y las mucosas de la cara) y los riñones.
El emuntorio “hepatointestinal” es sobre todo un emuntorio de engrudos (sabiendo que las sales biliares o cristales utilizan esta vía).
En el transcurso del tránsito, una parte del agua contenida en las heces es absorbida.
Se vuelven más espesas y las contracciones peristálticas las encaminan hacia el recto y el ano.

NOTA – La enseñanza oficial afirma que la absorción a nivel del colon es nula o casi.
Así la retención de las materias durante varios días en esta parte del intestino no representaría ningún peligro y no conllevaría ningún fenómeno de auto-intoxicación.
No compartimos este punto de vista.
La reabsorción del agua prueba que el fenómeno existe y las lavativas alimentarias aportan la prueba suplementaria de que la mucosa del colon es capaz de absorber sustancias puestas en contacto con ella, de ahí la posibilidad de auto-intoxicación en los estreñidos.

• 4) – LAS BUENAS DIGESTIONES HACEN LAS BUENAS HECES.-
La digestión correcta de los alimentos es una disociación molecular (pulverización de las grandes masas alimentarias, brutas, en finas partículas permitiendo el paso de los productos “refinados” a través del “filtro” de las paredes intestinales.
Ptialina de la boca, pepsina del estómago, bilis, jugo pancreático, mucina, ereptasa, invertasa, maltasa, lactasa, etc…
Contribuye todo a lo largo del tránsito digestivo a asegurar heces normales. Mencionemos además la acción de los microbios útiles (colibacilos), huéspedes normales del intestino que digieren la celulosa. Se cuentan más de mil millones de agentes microbianos en el colon. Su parte ascendente es rica en flora de fermentación (almidones) y su parte descendiente en flora de putrefacción (carnes).
Todo el tubo digestivo secreta alrededor de 7 litros de jugos variados en 24 horas (1 litro de saliva, 2 litros de jugo gástrico, 1 litro de bilis, 1 litro de jugo pancreático y 2 litros de jugos intestinales).
La insuficiencia de estas secreciones es un factor de estreñimiento.
Como órgano motor, el tubo digestivo asegura la progresión de los alimentos por su peristaltismo muscular (movimientos de contracción recordando a los de la serpiente).
Este peristaltismo se realiza por trenes de ondas alcanzando una velocidad de 1 a 2 metros por hora. El tránsito de ondas puede evaluarse de 1 a 3 horas (a nivel del estómago), de 3 a 6 horas (a nivel del intestino delgado) y de 6 a 12 horas (a nivel del colon). Las indigestiones (insuficiencias de las secreciones) retrasan el tránsito (o lo bloquean: vómitos).
La insuficiencia muscular y el sedentarismo ralentizan aún más el tránsito.
Los resultados de esta doble insuficiencia son los estados de estreñimiento (heces sub-digeridas).

LO QUE REVELAN LAS HECES
En el estado normal, las heces deben ser bi-cotidianas (tantas emisiones como comidas). Blandas, bien embutidas y compactas, suficientemente lubrificadas, no ensuciando ni el ano, ni la taza que las recibe. Su peso es de alrededor de 100 gr. por emisión.
El famoso “golpe de pistón” del sigmoideo en el recto dispensa de cualquier tipo de papel higiénico, lo mismo que una boca sana no reclama ni el cepillo, ni el dentífrico.
Los alimentos crudos son suficientes.
Son los dos criterios de una perfecta salud digestiva.
El color normal de las heces es amarillo, ligeramente oscuro.
Sin embargo, algunos alimentos pueden colorearlas de rojo (remolacha), de negro (diente de león), etc… Las heces “decoloradas” revelan una insuficiencia biliar.
La forma normal de las heces es la de un embutido, enrollado sobre sí mismo (aspecto de materia cerebral).
La emisión debe ser fácil, en dos o tres empujes aportando una sensación muy neta de “vaciado” y de bienestar. Al contrario, las heces anormales son las heces raras cada 2 o 3 días). Las materias son duras, deshidratadas, en forma de embutidos cortos o de “cagarrutas de cabra”.
Desgarran el ano a su paso y necesitan grandes esfuerzos.
A veces, las heces anormales son blandas y pastosas, con expulsión lenta y difícil.
Las materias se pegan a la taza.
Se pueden producir falsas diarreas, con expulsión de mucus y de flemas, sin materia o casi (permaneciendo el gran tapón en el intestino).
Estas tres formas de “heces anormales” son las del estreñimiento.
No hay que confundir la “falsa diarrea” del estreñido, que “estalla” en forma de bomba, con la diarrea de materias líquidas, fluyentes y frecuentes, que es la del diarreico verdadero.
En el estado de colitis, que resulta nueve veces de cada diez de un estreñimiento mal curado, el paciente pasa alternativamente del estreñimiento a la falsa diarrea.

LOS MICROBIOS DEL COLON
Cuando el intestino sufre irregularidades de digestión, se vuelve un medio favorable para la evolución de algunos gérmenes.
La disentería (bacilar o amebiana) puede declararse. Los síntomas son dolores (en el momento de la defecación), emisiones de heces frecuentes, flemosas y purulentas, falsa necesidad con espasmos penosos, fiebre y un adelgazamiento rápido.
Las complicaciones son el absceso en el hígado y los accidentes pulmonares.
Existe además una disentería de aspecto más benigno, debida a lombrices (el trichomonas, etc…).
Todas estas infecciones, recordémoslo, sólo sobrevienen en un medio intestinal sobrecargado.
En el estado normal, las “bacterias” abundan (un tercio del peso de las materias desechadas) pero el mayor número son neutralizadas. Por otra parte, algunos microbios son huéspedes habituales del intestino grueso (colibacilos, estreptococos y enterococos). Estos microbios sólo se vuelven peligrosos en el caso de que exista un medio favoreciendo su virulencia. Las heces neutras (de pH 7) no autorizan ninguna evolución patológica que las heces ácidas (pH 6) y alcalinas (pH 8) favorecen.
La deshidratación es también un signo que se debe considerar.
A un 80% las heces son normales, a un 90% son diarreicas (y deben ser expulsadas rápidamente) y a un 70% son muy tóxicas, pero afortunadamente son ralentizadas por la auto-defensa. Es el estreñimiento.
Se encuentran además en las heces de sujetos alimentados según la tradición, grandes cantidades de almidones (no transformados), de fibras de carne (intactas) y de cuerpos grasos (no desdoblados).
Los niños pequeños, mal alimentados de leche, harina y azúcar, tienen materias fecales tan azucaradas y ricas en deshechos que los perros hacen de ellas sus delicias.
No comen las de otros animales.
El “blanco occidental moderno” sobrealimentado que tiene miedo de morir de hambre, derrocha el 80% de los alimentos que ingiere por hábito y placer. De esta forma descalabra su tubo digestivo, etapa por etapa, agota sin piedad sus emuntorios y prepara todas sus enfermedades y en particular las que en primer lugar afectan a su tubo digestivo y su colon.

Dr. Michel Stéphan
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