Los Aceites Omega

Que son los aceites omega?

Los aceites omega o aceites esenciales son un tipo especial de grasas que nuestro organismo no puede producir y por eso debemos consumir y son necesarios como precursores de importantes vías metabolicas y tienen una amplia acción terapéutica.

Dentro de los esenciales existe los grupos Ome3 y 6. Desde el punto de vista químico, las grasas, son cadenas de carbonos y esta numeración indica el lugar en la cadena donde se encuentra un doble enlace que les confiere características especiales. Los omega 3 tienen este doble enlace entre el carbono 3 y el 4. Los omega 6 lo tienen entre el carbono 6 y el 7. Los seres humanos pueden producir los del grupo omega 9; por eso este no es considerado esencial.

 En que radica la importancia de estos aceites?

 Los aceites omega son precursores de unas moléculas extremadamente importantes para la vida que genéricamente se llaman eicosanoides. Entre estas, las más conocidas son las prostaglandinas, las cuales constituyen una especie de sistema de comunicación celular muy antiguo llamado sistema paracrino, encargado de gobernar los aspectos más básicos de la vida de las células.

El sistema paracrino

Cuando aparecieron los primeros seres pluricelulares, las células de estos acúmulos necesitaron comunicarse unas con otras para hacer frente a cambios del medio externo que los circundaba. Unas sustancias químicas  hicieron el papel de mediadores transmitiendo señales a través de la colonia de organismos. Así nació el sistema paracrino. Ha sido un sistema tan eficaz que la evolución lo ha mantenido en la mayoría de las especies animales. Hoy el hombre aún tiene algunos de los mismos mediadores que tienen los seres más primitivos del mar.

Este sistema es anterior incluso al sistema de glándulas endocrinas que genera las hormonas y por lo tanto se encarga de los aspectos más básicos de la vida de las células y los tejidos; entre ellos la respuesta  inmunitaria, la presión sanguínea, el nivel de colesterol y  la función y el funcionamiento cerebrales, así como  también las reacciones inflamatorias y alérgicas.

Bioquímica de guerra y de paz

“Los caminos de Dios terminan en la corporalidad”

Según la tradición oriental los estados o naciones se crean a imagen y semejanza de los seres vivos. Ambos están formados por multitud de individuos que corresponden a las células, tienen un gobierno central que es el sistema nervioso, requieren un movimiento de bienes y servicios para satisfacer las necesidades de los ciudadanos, papel que cumple en los seres vivos el flujo de sangre con sus nutrientes.

Tanto en un estado como en  los tejidos de un ser humano, hay tiempos de paz y de guerra. Las prostaglandinas son las encargadas de crear las condiciones para cada uno de estos períodos. La prostaglandina, PGE2,  se produce en las situaciones de alarma, especialmente cuando hay  invasión de gérmenes o virus. En estos casos se requiere un estado de sitio especial en el que se produzcan mediadores de inflamación para permitir que los glóbulos blancos o de defensa, lleguen hasta el sitio afectado atravesando los tejidos. La sangre aumenta su coagulabilidad para evitar la posibilidad de una hemorragia. El individuo tendrá fiebre, malestar, desaliento lo que lo obligará a dejar sus actividades, descansar y enfocar todos sus recursos en recuperarse. Si ignorara completamente su estado y continuara su actividad normal, dispersaría su energía y tendría menos probabilidad de que el proceso terminara con éxito.

En estos momentos las sustancias que generan inflamación, dolor y malestar, son necesarias para cumplir un propósito especifico. Por esto la PGE2 recibe el nombre de prostaglandina de guerra o  prostaglandina mala.

 La PGE1 se encarga de crear los momentos de paz: mejora la fluidez de la sangre,  disminuye  la inflamación, facilita la nutrición y el metabolismo de las células y produce un estado mental relajado y placentero cuando no hay señales químicas de peligro que requiera enfocar la atención y evitar el mundo exterior; por eso la PGE1 recibe el nombre de prostaglandina buena o de paz.

 Después de una guerra en un país, quedan serias secuelas que sufren sus habitantes. Lo mismo ocurre después de algunas guerras bioquímicas en un individuo; una vez resuelto el trastorno que las motivó, no se terminan ni se establece de nuevo la paz como se esperaría, sino que quedan vestigios de esa fase violenta en el individuo que revisten la forma de dolores articulares, desaliento, malestar, fatiga fácil, ansiedad, insomnio etc.

El premio Nobel de medicina de 1982 se otorgó a 3 investigadores que destacaron la trascendencia de las prostaglandinas en la salud y la vitalidad.  

  Esta es precisamente la historia de muchos enfermos crónicos que nunca volvieron a estar bien después de una gripe o una neumonía. En estos casos la PGE1 o prostaglandina de paz no vuelve a producirse en la misma forma y en cambio la PGE2 o forma “mala”, permanece en niveles altos. La recuperación de estos enfermos nunca se logra mientras no se enfoquen los esfuerzos en recuperar el equilibrio PGE1/PGE2. Toda otra terapia tendrá un valor temporal.   

Un nuevo tipo de enfermedad deficitaria

 Las prostaglandinas determinan la capacidad de soportar el stress tanto para las células como para el individuo.

 Esta incapacidad metabólica de manejar el stress biológico al nivel de las células, ocasionará  en el individuo enfermedades que pueden ser diferentes según las condiciones, entre ellas están:

  • La hipertensión 
  • La enfermedad cardiaca
  • La artritis
  • El cáncer
  • La obesidad
  • La tensión premenstrual 
  • Las alergias
  • La depresión
  • La irritabilidad
  • El alcoholismo
  • La dependencia de narcóticos
  • La inmunidad disminuída
  • El asma
  • El eccema
  • La elevación del colesterol 

En todos los casos el desequilibrio proviene de la disminución del nivel de PGE1 y un aumento relativo de la PGE2.

 El nivel de PGE1 es de importancia decisiva para el cuerpo. Una caída en el nivel de PGE1 conducirá a una serie potencialmente catastrófica de consecuencias funestas, entre las que se cuentan el incremento de la reactividad vascular, la intensificación de la agregación de las plaquetas, un aumento de la biosíntesis del colesterol, cambios diabetogénicos en la liberación de insulina y respuesta a ella, aumento del riesgo de enfermedad autoinmune, aumento de la liberación de ácido araquidónico, aumento del riesgo de trastornos inflamatorios y susceptibilidad a la depresión1

Los aceites omega estimulan la vitalidad de las células

 El oxígeno es necesario para  que las células puedan obtener energía a partir de los alimentos. Cuanto más oxígeno consuma un tejido más capacidad de producir energía tendrá, y será más fuerte y sano.

 Las células cancerosas pierden la capacidad de usar el oxigeno  para metabolizar los alimentos y solo producen energía de forma anaeróbica, es decir, en ausencia de oxígeno.

 El doctor Otto Warburg recibió el premio Nobel al explicar este comportamiento en las células del cáncer. En una de sus experiencias observó que los óvulos del erizo de mar cuando se les alimentaba con aceites omega, aumentaban su consumo de oxigeno hasta en un 2.200 por ciento. Con base en estas observaciones, las doctoras Johanna Budwig y Catherine Kousmine tuvieron un gran éxito al tratar enfermos cancerosos con suplementos de aceites omega que recuperaron el metabolismo aeróbico de las células cancerosas. Desgraciadamente sus trabajos no han sido traducidos  al inglés, ni al castellano y por eso no ha tenido la difusión que merece2.

 La moderna dieta de la zona3  la cual es derivada de estos estudios, ha sido aplicada en el campo deportivo para favorecer un estado metabólico óptimo llamado zona, a través de la recuperación del equilibrio de las prostaglandinas. Aplicando esta dieta el equipo de natación de la universidad de Texas, obtuvo 8 medallas de oro en las olimpíadas de Barcelona en 1992.

 A raíz de esto ha adquirido una gran difusión en el campo deportivo y muchas personas en todo el mundo se benefician hoy de ella. La información sobre los trabajos de Barry Sears y sus colaboradores está disponible a través de internet 4

 

 El impacto emocional de los aceites omega

 Por la capacidad de mejorar el desempeño de las células y tejidos, la PGE1 es considerada una sustancia adaptogénica, es decir, que mejora la capacidad de adaptación de un organismo a un medio difícil. Esta es la clave de su acción en el manejo del stress.

 Los sujetos que han seguido una dieta rica en estos aceites, son especialmente tranquilos, amables, con una gran capacidad de sobrellevar situaciones difíciles sin incurrir en comportamientos depresivos o violentos. Tampoco estos sujetos muestran necesidad de consumir alcohol o narcóticos.

Todos estos comportamientos están basados en una limitada capacidad para enfrentar el stress biológico o sicológico.

 La tensión premenstrual con su cortejo mental de quejas y su contraparte masculina, que es la agresividad de los jóvenes, por  efecto de una sensibilidad agudizada a la testosterona, son fenómenos directamente dependientes del desequilibrio de las prostaglandinas.

 La PGE1 tiene profundos efectos sobre la forma en que nos sentimos, mejora el estado anímico y la necesidad de alcohol. Es prácticamente indetectable en los esquizofrénicos, baja en los depresivos y en los alcohólicos crónicos, y muy alta en la fase eufórica o alta de la depresión maníaca.

 Se sabe que el consumo de alcohol eleva el nivel de PGE1 de forma transitoria lo que requiere tener que consumir de nuevo otra copa.

 La observación de culturas  que conservan las dietas primitivas  ha ratificado estos resultados. El doctor Ashley-Montagu escribió, refiriéndose a diversos pueblos aborígenes y a los esquimales cuando siguen su dieta natural rica en aceites omega: 

“Somos decididamente inferiores a ellos. Proclamamos nobles ideales y sentimientos nobles, pero los australianos y los esquimales los practican; no  dan conferencias ni escriben libros sobre ellos. Las de ellos son las verdaderas democracias, donde cada individuo encuentra su felicidad ocupándose de la felicidad del grupo, y donde a cualquiera que amenace, de la manera que sea, el bienestar del grupo, se le trata como a un anormal.”

Cómo se pueden aumentar los niveles de prostaglandinas buenas? 

Algunos médicos administran a  sus pacientes ciertas sustancias con efectos de prostaglandinas en contados casos, pero esto es costoso y solo funciona durante un tiempo breve. Solo administrándolas en condiciones experimentales muy controladas se han logrado los increíbles beneficios que ofrecen estas sustancias.

En condiciones normales también se puede lograr el provecho de las prostaglandinas  sin la dificultad de tener que administrarlas; consumiendo alimentos ricos en los precursores de estas sustancias, es decir, los aceites omega.

Hay varios aceites que pueden usarse. En todos los casos deben ser prensados en frío. La temperatura de procesamiento no debe sobrepasar los 45 grados centígrados.

 

 Aceites Omega 6

El más común es el ácido Linoleico. Los siguientes son buenas fuentes: 

  • Linaza
  • Ajonjolí
  • Germen de Trigo
  • Soya
  • Canola
  • Cártamo
  • Onagra (Evening Primrose)
  • Borraja

Aceites Omega 3

El más común es el ácido alfa Linolénico. Ejemplos de este son: 

  • Linaza
  • Salmón
  • Hígado de Bacalao (Emulsión de Scott)

 Los vegetales que contienen estos aceites esenciales, son siempre especies adaptadas al frío. Igualmente los peces de donde proceden los aceites omega 3 como el atún, las sardinas, el salmón, los arenques, viven en aguas frías.

 Estos aceites actúan como una especie de anticongelantes biológicos evitando la solidificación de las grasas por la fluidez especial que confieren los dobles enlaces.

 

Bloqueos en la producción de prostaglandinas

 Las reacciones enzimáticas que conducen a la producción de prostaglandinas buenas a partir de sus precursores, no siempre  se llevan a cabo como se esperaría debido a varios  factores que las bloquean.

 El deterioro por envejecimiento, la diabetes, infecciones virales disminuyen la generación de PGE1 al bloquear la conversión de acido linoleico en gamalinolénico. De esta manera  puede bloquearse crónicamente este ciclo metabólico.

 Igualmente el consumo de margarinas y aceites hidrogenados que contienen aceites trans, interfieren con las enzimas de los ácidos grasos esenciales.

 Muchas de las coenzimas que se requieren, como el zinc y el magnesio, son escasos en los alimentos procesados, y también debido a que la agricultura industrial no repone todos los minerales que las cosechas arrebatan al suelo. Solo el nitrógeno, fósforo y el potasio.

 Esta acción enzimática requiere además B6 acido pantoténico y zinc y puede ser estimulada con megadosis  de vitamina C.

 Las dietas bajas en calorías incrementan  hasta en tres veces la actividad de la conversión de los  ácidos grasos esenciales en prostaglandinas, con lo que  eleva el nivel de estas sustancias protectoras. Por esto en las personas mayores las dietas de bajo valor calórico pueden incluso alargar la vida.

Las prostaglandinas del grupo de la PGE2, que favorecen la inflamación, se derivan del acido araquidónico que se encuentra en la carne y los huevos. Por esta razón hay que recomendar evitar estos alimentos a las personas con trastornos crónicos porque  aumentan la PGE2.

 Cuando se inyectan pequeñas dosis de acido araquidónico a conejos en cautiverio, se produce la muerte de estas criaturas en segundos. Su acción es pro inflamatoria, hipertensora y aumenta la coagulabilidad de la sangre.

La labor ortomolecular con los aceites omega busca no solo mejorar el aporte sino facilitar el desbloqueo de las vías enzimáticas.  

Los esteroides bloquean la formación de prostaglandinas de las series PGE1 y PGE2, es  decir, buenas y malas,  y también de los leucotrienos que participan en las reacciones alérgicas, de allí que su aplicación sea tan amplia  y eficaz en tanta variedad de trastornos. 

La aspirina y los anti-inflamatorios no esteroideos, bloquean los grupos de la PGE1 y  PGE2 sin intervenir los leucotrienos. De allí que no tengan actividad en las alergias. 

 Los aceites omega y la quelación

 La terapia con aceites omega  está estrechamente relacionada con la terapia de quelación con EDTA; ambas intervienen en muchas de las mismas vías metabólicas, además estas dos terapias son interdependientes y deben llevarse a cabo juntas.

 El deterioro por metales pesados y por oxidación que requiere el uso del EDTA, es concomitante y también causante del bloqueo enzimático de las prostaglandinas.  Por otra parte, para preservar los profundos cambios que se operan en la bioquímica con la quelación, es necesario incluir la suplementación de aceites esenciales y las vitaminas y minerales que se incluyen.

 La quelación con EDTA limpia el medio interno de metales pesados y por ende de la carga oxidativa que estos producen  y permite una verdadera recuperación del estado metabólico que se manifiesta en todas las áreas. 

 

Como usar los aceites omega

 El aceite ideal puede ser una mezcla a partes iguales de aceite de oliva y de linaza y de cártamo.

En la práctica la forma más fácil de consumir estos aceites es usarlos sobre las ensaladas u otras comidas.

Comercialmente se consigue el aceite de onagra, (evening primrose), rico en ácido gamalinolénico. Una de las mejores marcas de este aceite,  aunque costosa, por los controles que tiene es el Efamol. Se recomiendan 3 perlas diarias.

La Crema Budwig

 Las doctoras Budwig 6 y Kousmine popularizaron una forma que tuvo gran éxito en enfermos crónicos  y especialmente en pacientes con cáncer. Esta es llamada la crema  Budwig.

 Por experiencia  alimentando animales y  por observaciones clínicas se percataron del hecho que en estos enfermos los principales requerimientos nutricionales eran los aminoácidos azufrados, (metionina, cisteína y cistina), y aceites omega. La doctora Budwig ideó usar el requesón, que es rico en estos aminoácidos,  y emulsionarlo con aceite de linaza. Opcionalmente se le agregaron hierbas frescas como cilantro o menta, y plantas aromáticas como canela o anís.

 Esta mezcla se usó en muchos casos como único alimento en muchos enfermos cancerosos durante meses y sus excelentes resultados la consagraron como una de las bases principales del método Kousmine que hoy difunde la asociación que lleva ese nombre.

 El factor omega 3 procede principalmente de los peces de aguas frías. Es producido por el plancton y a través de la cadena de depredadores llega al hombre  en los peces como el atún, los arenques, el salmón, las sardinas.

 Para preservar estas sustancias estos peces debe calentarse lo mínimo durante la cocción. Los esquimales y los habitantes del norte de Europa han conservado el hábito de comerlos crudos.

Es significativo que, Weston Price, un investigador de las dietas de los pueblos primitivos, encontró pueblos alejados del océano que se preparaban para el embarazo comiendo productos del mar.

Una de las principales ventajas de la leche materna es su alto contenido en aceites omega. La leche de vaca por el contrario,  contiene un sexto de estos nutrientes.

 

Otros Nutrientes Importantes

La producción de prostaglandinas requiere  además piridoxina B6, Acido Pantoténico, Vitamina C, Zinc, Magnesio.

Una forma práctica  de administrar estos nutrientes es la levadura de cerveza en dosis de 30 gramos al día disuelta en agua o cualquier líquido. Hay que tener en cuenta que algunas personas pueden presentar intolerancia. El germen de trigo  es otra buena opción 

Citas

1 D. F. Horrobin, A new concept of life-style related cardiovascular disease: the importance of the interactions between cholesterol, essential fatty acids, prostaglandin E1 and thromboxane A2, Medical Hypotheses, 1980, 6, pp. 785-800

2 Asociación Medica Kousmine El Método Kousmine 1989 Ed Urano.

3 Sears Barry Dieta para entrar en la Zona. 1994.

4  www.drsears.com

Jonathan Christie Los aceites omega en la alimentación 1997

Townsend Letter for Doctors The Biologic electron: Re-examining the Work of Johanna Budwig, , julio, 1990

7 Linus Pauling, Cómo vivir mas y sentirse mejor, Planeta, Barcelona, 1987.

 Alejandro Fernández MD.

Tomado de Internet.

En Sanándose recomendamos evitar los productos de procedencia animal como complementos o alimentos.

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